MARÍA CORINA LA DONCELLA DE ORLÉANS Luis Marín / pararescatarelporvenir.com.ve/ wp-

domingo, 4 de diciembre de 2016

MARÍA CORINA: LA DONCELLA DE ORLÉANS

 

La Cátedra Pío Tamayo de la Universidad Central de Venezuela ha convocado a un foro para la otra historia con María Corina Machado quien se encuentra otra vez en el ojo de la tormenta política por su “conmigo no cuenten” si se acuerda el referéndum en 2017 para revocar al dictador y prorrogar la dictadura.

A uno de sus más encarnizados detractores le complacía comparar a María Corina con Juana de Arco: una mujer capaz de oír el llamado de Dios para salvar a su país, de luchar contra un invasor insular y sus borgoñones criollos, de fundar una nación sobre una sociedad dividida; pero fatalmente condenada a la hoguera.

La gente en la calle recuerda a MCM diciéndole a Chávez que “expropiar es robar” lo que él torció en el sentido de que lo estaba llamando ladrón, lo cual también es cierto, para concluir con su invectiva: “Águila no caza mosca”. Hoy se sabe quién era qué.

Fue la primera en llamar al régimen por su nombre, “es una dictadura”, pero además “comunista”, no como los acomodaticios que la llaman fascista, denunciando el tutelaje cubano. La única que se atrevió a decirle a Raúl Castro que le diera permiso a Maduro para contar los votos de las pasadas elecciones que hasta Henrique Capriles admitió que fueron fraudulentas, permiso que no fue concedido y las cajas nunca se abrieron.

Ostenta el doble record de ser la diputada más votada y la más botada porque llegó a la Asamblea Nacional con más votos que todos los presentes y estuvo menos tiempo que ninguno; un diputado opositor, irónicamente llamado Stalin, explicaba que el problema es que ella no consultó con la bancada antes de ir a presentarse en la Asamblea General de la OEA, que si hubiera preguntado ellos le hubieran recomendado ¡que no fuera!

Lo cual pone de manifiesto que estos actores  políticos son perfectamente conscientes de que hay cosas que pueden y que no pueden hacer o decir, para llegar y permanecer en la Asamblea Nacional hay que mantenerse dentro del redil, firmes y a discreción.

Esto no lo dice ningún radical extremista, cualquier mañana se puede oír por la radio una vieja grabación en la que el actual presidente de la AN, Ramos Allup,  le dice a quien entonces estaba a cargo, Diodado Cabello, sin que ninguno lo haya desmentido: “Yo no soy subalterno tuyo. Yo no estoy en la Asamblea Nacional”.

Quizás lo más chocante de la valentía en una mujer es poner en evidencia la cobardía de los hombres: MCM sí fue a la OEA en marzo de 2014 donde la recibieron en sesión privada y sufrió la censura de todos los representantes del Foro de Sao Paulo; a su regreso no la dejaron ni siquiera volver a pisar el recinto de la Asamblea Nacional.

Mientras estuvo allí fue agredida muchas veces incluso físicamente por una diputada, Nancy Ascencio, que le fracturó el tabique nasal y cuando cayó al suelo fue pateada inmisericordemente en medio de una vergonzosa trifulca colectiva; aquella no ha sido juzgada por ese delito que difícilmente podría ampararse en el fuero parlamentario.

A MCM no le han permitido registrar su partido, Vente Venezuela, en el CNE, tiene prohibición de salida del país por la propuesta de La Salida, por la que sufren prisión el Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma y el líder de Voluntad Popular, Leopoldo López.

Incluso a la Cátedra Pío Tamayo de la UCV le han lanzado bombas lacrimógenas para impedirle hablar.

Pero aquí está, con su armadura de Fe en los venezolanos.

MÁS ALLÁ DE LA MUD

Existe una suerte de consensus universalis en que el partido o alianza de partidos bajo las siglas MUD ha entrado en crisis, la divergencia empieza en cómo denominarla y cómo superarla, si se trata de una necesidad de ampliación, relanzamiento, reformulación, en fin, si ya cumplió la función electoral para la que fue creada y ahora debe transformarse en otra herramienta para otro trabajo.

La MUD ha devenido en un mega-cogollo en que cinco personas deciden a su real saber y entender el destino del país, representantes de Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, más Henry Falcón y el Chúo, son el G3, G4, G5.

Para los disidentes ya la MUD no escucha no digamos al clamor popular sino ni siquiera a sí misma, porque algo así como veinticinco partidos, movimientos sociales, ONGs, y para usted de contar, no se reúnen desde hace meses y no tienen manera de hacerse oír ni que sus opiniones sean tomadas en cuenta.

La guinda del coctel la pone que cuando se tenía bien trazada una hoja de ruta para salir del régimen y abrirle paso a las alternativas electorales, aparecen los poderes mundiales, el Papa, el Departamento de Estado, reeditando otra versión de las negociaciones de paz en La Habana, dejando por fuera hasta a los presuntos candidatos presidenciales, que supieron del “diálogo” por lo que queda de prensa y las redes sociales.

¿Qué pasó aquí? En este punto se manifiesta sin que pueda ignorarse una dimensión desconocida, un agujero negro que determina el rumbo gravitacional del país pero que escapa al escrutinio público. La cuestión fundamental es si los asuntos políticos siguen siendo públicos o si ya hemos entrado en el secretismo castrista según el cual nada importante puede ventilarse en público sino que, por definición, es secreto de Estado.

Aquí es donde entra el planteamiento de MCM, no exento de ambigüedades porque no queda claro si la propuesta es fuera de la MUD o si más bien se trata de subirle el techo, de llevarla a un nivel superior, incorporando a otros sectores, escuchando otras voces, estimando otros intereses, en particular, los que no pueden esperar más porque su misma existencia está en juego, vale decir, los que arriesgan la vida y los bienes.

Es importante destacar lo que hemos llamado “la materialidad” de la MUD, que no debe subestimarse. Ella tiene una capacidad de acción política real y efectiva que no sólo implica manifestaciones visibles, que son muy tangibles, sino otras, negativas, que consisten en una gran capacidad para impedir que otras cosas pasen.

Sólo alguien lo suficientemente loco como Orlando Urdaneta se atrevió a denunciar lo que llamó la “Agenda Pink” que va de la mano con la Agenda Roja y desde entonces como que se lo tragó la tierra. Quizás no sea casualidad que el mismo que proponía matar a OU ahora arremeta ferozmente contra MCM llamándola “estafadora”.

Es casi cómico que Kiko Bautista respalde su posición en las patéticas intervenciones de Américo Martín que comienza como asesor de la oposición y termina como asesor del gobierno, dándole paternales consejos a Maduro sobre lo que más le conviene, por lo que vale preguntarles: ¿Con quién estás tú, compañero?

Miguel Henrique Otero en una reunión donde se le planteó que El Nacional no mencionaba a más nadie, como si los demás venezolanos no existiéramos, respondió: “Pero es que no hay más nadie, sino la MUD”. Lo que parece demostrar que la realidad sí puede fabricarse, como pretenden los socialistas.

Alguien tan insospechable como Paulina Gamus en un artículo que reventó las redes porque se descargaba a los “managers de tribuna”, decía algo con singular crudeza: “El día que Leopoldo López se entregó todos pensamos que decenas de miles de seguidores saldrían a la calle a exigir su libertad. No salió nadie”.

Dejando a un lado que “nadie” es exagerado porque si salió alguien, con lo que cuenta realmente, veamos con cuidado: ¿Quién es ese “nadie” que no salió? No salió AD, PJ, UNT, es decir, la MUD, o sea, que lo dejaron solo, como a Ledezma y a la misma MCM, que tienen que apelar a sus propios medios, que son pocos o insuficientes.

Sería demasiado arduo, laborioso y seguramente innecesario citar ejemplos de personas y organizaciones que han tratado de postular candidatos y realizar actividades fuera de la MUD y no han podido, porque los descalifican como agentes del régimen, destructores de la “unidad”, divisionistas, hasta les hacen piquetes, toda clase de presiones y violencias para que no haya nada “fuera de la MUD”.

No hay que ser muy zahorí para advertir como ataca la jauría en los pocos programas de opinión que quedan en la radio a los que se atreven a esbozar la más mínima crítica.

Lo dicen sin ambages: “Dentro de la MUD todo, fuera de la MUD nada”, lo que sus partidarios que así hablan no advierten es que esto es un manifiesto totalitario. Sin ofender puede decirse que son socialistas y bolivarianos, antiliberales, enarbolan una bandera de ocho estrellas que no es de Venezuela sino a la que Chávez añadió la estrella solitaria de la bandera cubana, su política declarada es “aislar, segregar y silenciar a los irresponsables y violentos”.

El más alto desiderátum del súper-cogollo de la MUD es convencer a los militares golpistas, incluyendo a sus colegas mercantilistas cubanos, de que no les va a pasar nada en un hipotético gobierno de la Unidad porque “aquí cabemos todos”.

No hay vida fuera de la MUD, quien se salga de allí se muere (o lo matan).

ESTO ES LO QUE HAY

Para el profesor Diego Bautista Urbaneja “la MUD es lo que hay”, con muchas debilidades no pocas deficiencias pero es un hecho que la peor crisis de nuestra historia nos ha agarrado con este equipo y, según el refrán cubano, “con estos bueyes hay que arrear”, porque no hay otros, así de sencillo.

No es cierto que haya ninguna dimensión desconocida, agujero negro o agendas ocultas, más bien sería todo lo contrario, se adolece de falta de agenda, de donde se deduce que los líderes de la alternativa democrática proceden según las circunstancias del momento y con base en lo que les dicta su instinto político.

Lo que explica la hegemonía de la MUD es el trabajo, esa enorme inversión de esfuerzo de organización en cada rincón del país, día a día, involucrándose en la vida cotidiana de la gente, no sólo el de los dirigentes, cuyas agendas no podríamos siquiera imaginar sin sentir vértigo, sino de humildes militantes que sacrifican tiempo, recursos y no pocas veces su libertad, integridad física y hasta la vida. 

El  problema de la MUD respecto a los poderes mundiales es no convencer en cuanto a poder establecer un gobierno creíble, que produzca estabilidad y una cierta continuidad que garantice las inversiones y nosotros agregaríamos el pago de la deuda, el suministro petrolero, que es lo que les interesa, más que las libertades ciudadanas y los derechos humanos.

No es posible imaginar ninguna solución en las actuales circunstancias sin el concurso de la MUD, sea por arreglo o negociación, que seguramente ella estará sentada allí, sea por cualquier otro mecanismo, salvo, por supuesto, que surja algún imponderable, lo que nunca puede descartarse, algún outsider como Chávez insurgió contra la hegemonía de AD-COPEI en 1992.

Aunque ya está demostrado que Chávez se montó sobre una marea de conspiraciones militares que venían fraguándose desde hacía décadas contra el sistema democrático civil y que simplemente robó cámara; pero si no hubiera aparecido este personaje picaresco, igual los generales hubieran terminado derribando un sistema que todo el mundo reconoce que ya estaba carcomido hasta los cimientos y bastaba un empujón para que cayera, como el Muro de Berlín.

Un fenómeno como éste es improbable que se repita, porque ya los militares ocupan todas las áreas de decisión política y económica, son los administradores de la represión pero también de la renta petrolera, del arco minero, la distribución de alimentos, de gobernaciones y cargos públicos, poseedores de las tierras productivas y del ganado, en fin, no parece que puedan conseguir nada más con otra asonada.

La pregunta es si resulta posible una insurgencia civil, un frente ciudadano que devuelva a los militares a sus cuarteles y restablezca un mínimo de decencia y transparencia en la cosa pública, esto es, si puede reconstruirse la República que ahora se encuentra arruinada y destruida. Esta parece ser la visión de MCM que implica muchos riesgos y grandes desafíos que parecen imposibles de superar.

La paradoja es que permanecer en la MUD en la situación actual es un suicidio político, el diálogo es un error porque una cosa es el cinismo, falta de escrúpulos y viveza criolla de mercachifles tradicionales y otra muy distinta es asociarse con una política de toma de rehenes, matanzas sistemáticas, narcotráfico, lavado de dinero, crimen organizado, terrorismo internacional (es imposible hacer sociedad con el crimen sin volverse criminal); pero abandonar la MUD sin más es un acto de aventurerismo que no garantiza ningún resultado y puede implicar la renuncia a toda acción política eficaz.

Bueno señores, éste es el Foro: María Corina Machado tiene la palabra.

Luis Marín

04-12-16

Publicado por Administrador en 20:50

Etiquetas: Luis Marín – La doncella de Orléans, Venezuela 2016

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